José Luis Najenson
Jerusalén, Israel
INFANCIA PUEBLERINA
Infancia de veredas pueblerinas,
Flores de zanja, sapos andarines,
Esplendor de las siestas clandestinas
Cielo de pampa y ruinas de fortines.
Juegos de patio, que no de jardines
Espadas de madera, blanquecinas
Lanzas de caña, invisibles clarines
En el hueco de manos anodinas.
Al despertar, azules querubines
Tocaban las campanas matutinas
De la escuela sin rejas ni confines.
Y en la noche poblada de jazmines
Se abrían las ventanas sin cortinas
Al ruego de guitarras y violines.
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